Una investigación reciente ha puesto de manifiesto una preocupante realidad: cerca del 30% de los adultos mayores que enfrentan dificultades financieras se encuentran en un elevado riesgo de experimentar soledad no deseada. Esta proporción es significativamente mayor, duplicando la de aquellos con una situación económica más holgada, lo que subraya la estrecha relación entre el estado financiero y el bienestar social en la tercera edad. El estudio, denominado 'Redes para la Vida', no solo aborda la prevalencia de este fenómeno, sino que también explora sus causas y propone posibles soluciones.
El informe 'Redes para la Vida', elaborado por la entidad EmancipaTIC con el respaldo del IMSERSO y la colaboración de prestigiosas instituciones académicas como la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Santiago de Compostela, destaca que un 28.8% de los adultos mayores con problemas económicos corren un riesgo considerable de padecer soledad, en comparación con el 12.4% de sus pares con estabilidad económica. José Manuel Azorín, presidente de EmancipaTIC, enfatiza que la condición socioeconómica es un factor clave para comprender la soledad, la cual, junto con el aislamiento, se ve agravada por la brecha digital. La falta de recursos económicos limita el acceso a la tecnología, las habilidades digitales y, por ende, intensifica el aislamiento social.
La investigación, que incluyó la participación de mil individuos, sugiere dos líneas de acción principales para mejorar la calidad de vida de las personas mayores. En primer lugar, se propone optimizar los entornos sociales e institucionales, priorizando una atención más eficaz por parte de las administraciones y empresas, adaptando el entorno y creando espacios que fomenten el ocio y la convivencia entre mayores. En segundo lugar, se aboga por fortalecer los ingresos de este colectivo, con un énfasis particular en incrementar las pensiones de jubilación más modestas.
Además, el estudio revela otros desafíos significativos. Aproximadamente uno de cada cuatro encuestados (25.6%) ha reportado problemas al intentar concertar citas médicas, y un 22.7% ha experimentado dificultades en hospitales debido a la complejidad de los trámites. Un 27% de los participantes ha tenido obstáculos al gestionar trámites con la Administración Pública, y un 20.1% se ha sentido engañado por empresas de servicios. Estos hallazgos resaltan la necesidad de mejorar la accesibilidad y la transparencia en los servicios para esta población.
Un aspecto notable del informe es la escasa preparación que reciben los individuos para afrontar la jubilación. Un 76.1% de los participantes indicó no haber recibido información al respecto. Este vacío informativo es crítico, ya que la jubilación puede aumentar el riesgo de soledad. Sin embargo, entre aquellos que sí recibieron orientación, más del 65% la consideró útil o muy útil. Finalmente, un 64.1% de los encuestados manifestó no tener conocimiento sobre programas o actividades intergeneracionales, lo que sugiere una oportunidad para fomentar la conexión entre diferentes grupos de edad.
En síntesis, el estudio 'Redes para la Vida' pone de relieve la profunda interconexión entre la situación económica y la soledad en la población mayor, señalando la urgencia de implementar políticas y programas que no solo aborden la precariedad financiera, sino que también promuevan la inclusión social y digital, y mejoren el acceso a servicios esenciales, facilitando una jubilación digna y conectada.