Los humedales cántabros han vuelto a demostrar su inmenso valor natural. Un censo reciente ha revelado que diez ejemplares de águila pescadora, una especie considerada vulnerable en el territorio español, han elegido esta comunidad autónoma como su refugio invernal para descansar y alimentarse. Este importante descubrimiento es el resultado del incansable trabajo de un grupo de voluntarios ambientales, quienes dedican su tiempo a observar y proteger estas majestuosas aves.
El águila pescadora (Pandion haliaetus) depende casi por completo de ambientes acuáticos con abundante pesca. Cantabria, con sus estuarios, rías, embalses y tramos fluviales de curso bajo, ofrece el hábitat perfecto para que estas aves pasen los meses más fríos. Zonas como las marismas de Santoña, Victoria y Joyel, junto con otros humedales costeros, se han convertido en enclaves esenciales para el estudio y seguimiento de esta especie. La Bahía de Santander, en particular, ha emergido como un punto neurálgico, albergando a tres de los ejemplares avistados, seguida de cerca por la Ría de San Martín de la Arena con dos individuos.
El seguimiento ha permitido identificar a dos de estas águilas pescadoras gracias a sus anillas, revelando detalles sobre su origen, edad, sexo y el tiempo que llevan regresando a Cantabria. Uno de ellos, Cudeyo, un macho nacido en el bosque de Orleans, Francia, ha inverna en la Bahía de Santander desde la temporada 2017-2018. Otra hembra joven, nacida en 2025, está pasando su primer invierno en el Parque Natural de Oyambre. Aunque Ocre carece de anilla, los voluntarios la reconocen por sus marcas en el plumaje y sus patrones de comportamiento, habiendo inverna en la Bahía de Santander desde 2020-2021. La presencia de un nuevo ejemplar en el estuario del Pas este invierno subraya la creciente relevancia de Cantabria como un santuario para esta especie, lo que exige reforzar las medidas de conservación para asegurar que estos vitales ecosistemas sigan siendo un hogar seguro frente al cambio climático y la intervención humana.
La presencia continua del águila pescadora en Cantabria es un claro testimonio de la salud ambiental de la región y un recordatorio de nuestra responsabilidad compartida en la protección de la biodiversidad. Es fundamental que sigamos apoyando los esfuerzos de conservación y el voluntariado ambiental para garantizar que estas y otras especies vulnerables puedan prosperar en un entorno natural equilibrado y seguro para las generaciones futuras.