Estrategias para Minimizar el Estrés Felino en Visitas Veterinarias

Instructions

El Colegio de Veterinarios de Málaga ha presentado un conjunto de directrices vitales, elaboradas por su grupo de trabajo especializado en Medicina Felina, destinadas a mitigar la ansiedad que experimentan los gatos durante sus visitas a la consulta veterinaria. Esta iniciativa busca transformar una experiencia que a menudo resulta angustiante para estos animales en un proceso más sereno y manejable, tanto para ellos como para sus cuidadores.

Detalles Cruciales para una Visita Veterinaria Felina sin Preocupaciones

El viernes, 16 de enero de 2026, el grupo de trabajo de Medicina Felina del Colegio de Veterinarios de Málaga, coordinado por María de la Paz Miguel Suardíaz e integrado por profesionales como Mireia González Saúco, Lourdes Alendín Palmero, Elisabeth Martín Picka y María Dolores González Ruiz, hizo pública una serie de recomendaciones prácticas en formato de infografía, orientadas a facilitar las visitas de los gatos al veterinario. Estas sugerencias abarcan distintas fases, desde la preparación en el hogar hasta el retorno al ambiente doméstico.

Para establecer una asociación positiva con el transportín, se aconseja el uso de modelos rígidos, la inclusión de una manta confortable y la aplicación de feromonas, lo que contribuye a que el gato perciba este espacio como un refugio seguro. Es fundamental coordinar previamente la cita y los procedimientos con el veterinario para reducir la necesidad de múltiples desplazamientos. En situaciones de alta ansiedad, el especialista puede prescribir medicación para ayudar a calmar al animal.

Durante el trayecto hacia la clínica, es primordial asegurar el transportín con el cinturón de seguridad, utilizar una funda protectora, garantizar una ventilación adecuada y evitar ruidos fuertes. La conducción debe ser pausada y el cuidador debe mantener la serenidad, incluso si el gato muestra signos de miedo o estrés. Si se realiza el viaje a pie, se recomienda sostener el transportín firmemente desde la base, evitando el asa superior, para prevenir movimientos bruscos que puedan desestabilizar al felino.

Una vez en la clínica, se sugiere colocar el transportín en una superficie elevada para proporcionar una mayor sensación de seguridad al gato. En salas de espera ruidosas, se puede solicitar un área más tranquila o, si es posible, aguardar en el vehículo hasta que llegue el turno de consulta, minimizando así la exposición a estímulos estresantes.

Al regresar a casa, en hogares con varios gatos, se aconseja confinar al gato recién llegado a una habitación con sus recursos esenciales durante algunas horas, permitiéndole reintroducirse gradualmente. Es importante no forzarlo a salir del transportín. Para gatos que son la única mascota, se debe permitir que abandonen el transportín por voluntad propia. Ofrecer golosinas o su comida preferida al salir puede reforzar positivamente la experiencia del regreso.

La implementación de estos consejos no solo beneficia el bienestar del gato, sino que también optimiza la interacción con el equipo veterinario, facilitando un manejo más calmado y efectivo durante las revisiones o tratamientos. Este enfoque holístico en la medicina felina refleja un compromiso creciente con el cuidado integral y la salud emocional de los animales.

Este conjunto de recomendaciones subraya la importancia de considerar el bienestar emocional de los gatos en cada etapa de su atención veterinaria. Adoptar estas prácticas puede transformar lo que antes era una experiencia aterradora en un evento más manejable y menos traumático para nuestros compañeros felinos. Como profesionales y amantes de los animales, es nuestra responsabilidad garantizar que cada visita al médico sea lo más tranquila y segura posible, fomentando así una relación de confianza y cuidado mutuo. Al invertir en estas estrategias de manejo del estrés, no solo mejoramos la calidad de vida de los gatos, sino que también fortalecemos el vínculo especial que compartimos con ellos.

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